Salvación bajo sus alas

Salvación bajo sus alas

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¿Realmente es verdad que Dios quiere perdonar todos nuestros pecados? ¿Y que se supone voy a hacer después de eso? Las secuelas de uno de los desastres más devastadores de Australia, nos puede enseñar mucho.

Fuera de la ventana el paisaje pasa volando. Los árboles, los cercos y los caminos se fusionan. Me encuentro en Hume, la carretera principal que conecta Sydney y Melbourne. Me dirijo a la conferencia de Sydney con varios miembros de mi familia.

Voy sentado en el asiento de atrás de la furgoneta. A mi lado duerme mi hermana. Yo nunca he logrado dormir muy bien en los autos, por lo que en vez de dormir miro fuera de la ventana el paisaje Australiano, que es inusualmente fértil y verde para esta época del año, sin duda por causa de toda la lluvia que ha caído en las últimas semanas.

Toda esperanza perdida
De pronto, el paisaje comienza a cambiar – no en forma gradual, sino de repente. Los árboles se tornan desnudos y de color negro, y la hierba ya no es fértil ni verde. Mis padres susurran en voz baja delante en la furgoneta, sin embargo no necesito escuchar lo que ellos dicen porque ya sé por todo lo que estoy viendo: una de las áreas totalmente destruidas por un incendio forestal, el llamado Sábado Negro en febrero del 2009. Es sin duda uno de los incendios forestales más devastadores que Australia ha experimentado.

Veo este paisaje todo quemado a mí alrededor, y me pongo a pensar en todas aquellas personas allí afuera en el mundo que han perdido toda esperanza de que la vida tiene algo para ofrecerles. ¿Quizás tú eres uno de ellos? Quizás has hecho algo malo y crees que Dios nunca te perdonará. O quizás has vivido tan profundo en el pecado que no ves la alegría que puedes recibir en el futuro, una vida donde no vives para satisfacer tus deseos. Tú no quieres esto, sin embargo sientes que no encuentras otro camino para salir de la miseria.

Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación. Malaquías 4,2

Pero mientras estoy sentado y pensando, veo algo que es fantástico. En mucho de esos árboles negros y chamuscados por los que vamos pasando, veo vida y crecimiento. No es mucho, solo un humilde comienzo, sin embargo es crecimiento igualmente.

Pequeños brotes verdes que se extienden a lo largo del tronco y de las ramas

Un verso que he leído muchas veces viene a mi cabeza. Está escrito en Malaquías 4,2.

«Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación.»

¡Qué promesa más fantástica! Las cicatrices que el pecado te ha dejado pueden ser curadas. Tú puedes ser perdonado si en verdad te arrepientes de las cosas malas que has hecho y te decides por no volver a caer bajo esos pecados otra vez. No todo está perdido porque anduviste por el camino incorrecto una vez en la vida. Ve los árboles que brotan y dan vida otra vez – ¡tú también puedes recibir una nueva oportunidad!

Una vida nueva

Esto no es todo. El perdón de tus pecados antiguos es un maravilloso regalo, pero justamente como el humilde comienzo de los brotes en los árboles, es el primer paso. El perdón te conduce por el camino correcto, pero después de esto hay una vida totalmente nueva la cual debes vivir. Un par de versos en Romanos 6 explican esto en forma más clara.

« No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.» (Versos 12,13)

¡Esta es una vida donde no cedes ante el pecado cuando eres tentado! Tú rompes con tus viejos vicios, como la irritación, la impaciencia y la impureza. Ahora puedes seguir a Jesús, y luchar contra el pecado cuando notas que quieres algo que bien sabes está mal.

En lugar de dejar que los deseos te controlen, puedes ser completamente libre de estos, y llegar a una vida llena de paz, gozo y satisfacción. Una vida donde el futuro no es algo por lo cual preocuparse, sino mas bien algo que recibes con los brazos abiertos. ¡No hay un llamado más grande que este!

«Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.» (Rom.6, 23)

Fuente:

Anna Risa

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