La vida sin Jesús no tiene sentido

La vida sin Jesús no tiene sentido

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Qué pena y tristeza me da de saber que te sientes solo… apesadumbrado por tus cargas y pesares, te das cuenta que se te está haciendo muy difícil tu caminar…difícil es, vivir, llevando tú sólo, sobre los hombros, todo lo que estás viviendo…más que difícil, realmente te sientes cansado…te das cuenta que tus fuerzas ya no son las mismas, incluso tu salud ya no es la misma, la vida ha ido pasando casi sin darte cuenta ¿qué pasó con esa capacidad natural de salir adelante, con ese espíritu de excelente disposición para responder, a los desafíos, a los problemas, a los múltiples cambios que ha tenido tu vida durante tantos años? Te miras a tí mismo y te das cuenta que ya no tienes ese coraje, tranquilidad, deseos, ni fuerzas propias, para enfrentar lo que estás viviendo actualmente y los problemas y dolores que actualmente tienes han ido minando esa fortaleza natural…que Dios te dió…

Has vivido relativamente tranquilo, confiado, sin grandes cambios o malos tratos en tu vida. A lo mejor, has sido un buen hombre, firme en tus principios, rodeado de afectos, y te has bastado a tí mismo, para hacer de tu vida algo tranquilo y sin mayores sobresaltos, con cierta capacidad noble de poder ayudar a los que te rodean…

Algo ha pasado en tí, ya no eres autosuficiente.. .¿Qué hacer?

Estás dolorosamente sorprendido ante lo que estás viviendo…

¿A quién recurrir por ayuda y fortaleza, si tú eras el peñón, el que estaba acostumbrado a ayudar a los demás?

Todo tu ser grita, ¡estoy vivo! ¡Y no puedo ayudar ahora a los que más amo!

Todo tu ser quisiera correr al lado del amado que te necesita y tú no puedes hacerlo…se inunda de tristeza e impotencia tu alma noble y amorosa…¡¡Qué hacer!! ¡¡A quién acudo!!?

¡¡MI DIOS AYUDAME!!!
Y empiezas a vislumbrar al Todopoderoso Dios, al UNICO, al que siempre ha existido, al que siempre ha sido, al que siempre te ha amado, el que siempre escucha el llamado de sus hijos, el que está en conocimiento absoluto de todo lo que ha pasado en tu vida, el que conoce de tu actual sufrimiento, el que está escuchando el lamento de tu alma, el que, casi sin notarlo tú, siempre te ha protegido, el que siempre ha estado observándote y amándote…te ama tanto que envió a su Amado Hijo Jesús a morir en la cruz para que tú, seas aquí en esta tierra y en la eternidad, un hijo suyo, con todos los privilegios de ser hijos del Todopoderoso y Amoroso Padre… Nuestro Padre sufrió la muerte de Su Hijo para salvación tuya…El Todopoderoso sufrió en Sí mismo la decisión de amarte hasta lo insufrible…El dolor de ver morir a Su Único y Amado Hijo.

Te ama, desde antes que nacieras ya quería que tú fueras Su hijo…Desde antes que hiciera el mundo ya había planeado que tú estuvieras para siempre junto a Él.

Como Padre quiere y tiene el anhelo de que tú corras a Sus Fuertes y Amorosos brazos…ahora aquí en la tierra, en medio de todo lo que estás viviendo, Él quiere protegerte como sólo un padre puede hacerlo con sus hijos…¡Cuánto más Él, que es, La Capacidad Infinita de Amar…!

Todo lo que el Padre es, también lo es El Hijo, nuestro Jesús…

Jesús dijo en su Palabra, mientras estaba en el mundo:

“Venid a mí, todos los que estáis fatigados y cargados, que yo os aliviaré. Tomad sobre vosotros mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas, pues mi yugo es blando y mi carga ligera.”

Tu Padre te dice en su Palabra
“Porque yo, Jehová, tu Dios, fortaleceré tu diestra; y yo te digo: Nada temas, yo voy en tu ayuda.”

Jesús te dice lo que a Nicodemo, fariseo, principal entre los judíos, gran conocedor y cumplidor de la Ley…

Habla Nicodemo y dice: “Rabbí, sabemos que has venido como maestro de parte de Dios, pues nadie puede hacer esos milagros que tú haces si Dios no está con él.

Respondió Jesús y le dijo: En verdad te digo que quien no naciere de arriba no podrá entrar en el reino de Dios.

Díjole Nicodemo: ¿Cómo puede el hombre nacer siendo viejo? ¿Acaso puede entrar de nuevo en el seno de su madre y volver a nacer?

Respondió Jesús: En verdad, en verdad te digo, que quien no naciere del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de los cielos. Lo que nace de la carne, carne es; pero lo que nace del Espíritu, es espíritu.

No te maravilles de que te he dicho: Es preciso nacer de arriba. El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo nacido del Espíritu.

Respondió Nicodemo y dijo: ¿Cómo puede ser eso?

Jesús respondió y dijo: ¿Eres maestro en Israel y no sabes esto?

En verdad, en verdad te digo que nosotros (La Trinidad) hablamos de lo que sabemos y de lo que hemos visto damos testimonio; pero vosotros no recibís nuestro testimonio. Si hablándoos de cosas terrenas no creéis, ¿cómo creeríais si os hablase de cosas celestiales? Nadie sube al cielo sino el que bajó del cielo. A la manera que Moisés levantó la serpiente en el desierto, asi es preciso que sea levantado el Hijo del hombre, para que todo el que creyere en El tenga la vida eterna.

Porque tanto amó Dios al mundo, que le dió su unigénito Hijo, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga la vida eterna; pues Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para que juzgue al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él.”

Con Jesús estaban siendo crucificados dos ladrones…

“Uno de los malhechores crucificados le insultaba, diciendo:

¿No eres tú el Mesías? Sálvate, pues, a ti mismo y a nosotros.

Pero el otro, tomando la palabra, le reprendía, diciendo: ¿Ni tú, que estás sufriendo el mismo suplicio, temes a Dios? En nosotros se cumple la justicia, pues recibimos el digno castigo de nuestras obras; pero éste nada malo ha hecho. Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.

Él le dijo: En verdad te digo, hoy serás conmigo en el Paraíso.

“A quienes le recibieron y creyeron en El, les concedió el privilegio de ser llamados hijos de Dios”

Amigo mío, cuánto anhela el corazón de Dios, que tú creas en Su Hijo, para que así seas tú, uno más de sus Amados…

¿Quieres que Jesús se haga cargo de tu vida?

¿Quieres conocer y vivir ahora el Amor de Dios?

¿Quieres nacer de arriba?

¿Quieres tener un nuevo nacimiento?

¿Y del Espíritu?

Dice el Señor Jesús en su Palabra: “Os digo, pues: Pedid y se os dará.; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, y quien busca halla, y al que llama se le abre.

¿Qué padre entre vosotros, si el hijo le pide un pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pez, le dará, en vez del pez, una serpiente?

¿O si le pide un huevo le dará un escorpión? Si vosotros, pues, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos,

¿Cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?”

“…y hallaréis descanso para vuestras almas…”

Señor Jesús: gracias por amarme, te necesito. Gracias por morir en la cruz por mí perdona mi desobediencia y mi pecado y dame la fuerza para dejarlos. Hoy te recibo en mi vida como mi Salvador y mi Rey Lléname de tu Espíritu Santo y produce un cambio en mí. Ahora te entrego toda mi vida para que la dirijas y guíes. Gracias, Señor, por escuchar mi oración…

Fuente:

la biblia

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