¡La importancia de una Restauración espiritual tras lograr la libertadora!

¡La importancia de una Restauración espiritual tras lograr la libertadora!

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La Guerra de la Restauración fue una guerra llevada a cabo en Santo Domingo desde 1863 hasta 1865 entre los dominicanos y España, que el conservadurismo dominicano había invitado de nuevo a tomar posesión del país 17 años después de la Guerra de Independencia contra la República Haitiana y 42 años después de que los habitantes de la parte oriental se declararan independientes de España.

El 16 de agosto de 1863, un nuevo grupo bajo el liderazgo de Gregorio Luperón y Santiago Rodríguez hizo una audaz incursión en el cerro de Capotillo, provincia Dajabón e izaron el pabellón dominicano. Esta acción, conocida como el Grito de Capotillo, fue el comienzo de la guerra.

Una ciudad tras otra en el Cibao se unieron a la rebelión, y el 13 de septiembre, un ejército de 6,000 dominicanos se atrincheró en la Fortaleza San Luis, en Santiago.
Los rebeldes establecieron un nuevo gobierno al día siguiente, con José Antonio ¨Pepillo¨ Salcedo como presidente, e inmediatamente calificó a Santana, que ahora era líder de las fuerzas españolas, como traidor.

Salcedo intentó pedir ayuda a los Estados Unidos, pero fue rechazada. El conflicto terminó con la victoria dominicana y la retirada de las fuerzas españolas del país.

Pero en estos momentos nuestro país urge de una restauración espiritual de todos sus habitantes y eso solo se logra por la gracia y la misericordia de Dios, cuando depositamos nuestra fe en su hijo amado Jesucristo. Y digamos a viva voz “Dios restáuranos! Haz resplandecer tu rostro y seremos salvos!” Salmos 80:3.

En el camino del evangelio pasamos por etapas que pueden ser llamadas como “Desiertos espirituales” donde sentimos que nuestras fuerzas se agotan, la búsqueda de Dios va menguando, y nuestra comunión con Dios se va haciendo más difícil. Todos los cristianos hemos pasado por esto.

Pero esos desiertos espirituales pueden ser buenos cuando realmente empiezas a valorar la presencia de Dios en tu vida, es cuando te arrodillas y le dices “Dios necesito sentir algo” te das cuenta que No puedes vivir sin el toque de Dios, lo extrañas, lo anhelas, lo necesitas.

Lo malo es cuando permites que estos desiertos se conviertan en algo que lentamente te va alejando de la presencia de Dios, ya te acostumbras a no sentir nada, todo te es indiferente espiritualmente hablando y el fuego dentro de ti se va enfriando.

Lo que necesitas es una Restauración: “Dios de los ejércitos, restáuranos! Haz resplandecer tu rostro y seremos salvos!” Salmos 80:7.

Ese salmo tiene por título “Suplica por la restauración” en 3 versículos diferentes el pueblo estaba clamando por una restauración, démonos cuenta que ellos pedían una restauración espiritual “…Haz resplandecer tu rostro y seremos SALVOS” Esto es lo que debemos suplicarle a Dios cuando pasemos por un desierto espiritual.

!Que restaure nuestro espíritu! de nada sirve pedir que el señor restaure tu salud, tu economía, si no le pides que restaure tu espíritu.

Cuando tu espíritu sea restaurado, esto se verá reflejado en todas las áreas de tu vida, después de todo es una promesa ¿No? “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”, San Mateo 6:33.

La clave para mantenerse firme en el evangelio, aun a pesar de las dificultades, pruebas desiertos, es esa “Pedir que nuestro espíritu sea Restaurado”.

“Así no nos apartaremos de ti; vida nos darás e invocaremos tu nombre. Jehová Dios de los ejércitos restáuranos, haz resplandecer tu rostro y seremos salvos!”, Salmos 80:18-19.

Permite que por medio del espíritu santo, seas restaurado… a partir de hoy van a ser renovados tus dones, talentos y lo que Dios te a dado para que le sirvas. Anhela, suplica por una Restauración Espiritual.

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