Jesucristo el que sana las heridas

Jesucristo el que sana las heridas

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Jeremías 30:12:14: “Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová; porque desechada te llamaron, diciendo. Esta es Sion, de la que nadie se acuerda”.

Hay dos tipos de heridas que puede tener una persona, las externas y las internas, causadas por golpes, accidentes, que se sanan, muchas veces, con ungüentos, medicamentos y operaciones, pero hay otras heridas que son difíciles de sanar, que son las que sufrimos intensamente y que están latentes en el corazón, pero el único capaz de tratarlas y sanarlas es nuestro Dios y Salvador Jesucristo.

Estas heridas las causa un ser humano a otro, consciente o inconscientemente. Hay muchas razones por la que puede estar herida una persona, ya sea por maltratos físicos que una mujer reciba del esposo, pero esa agresión tal vez se sane externamente, pero hay otras que no, como en el caso de aquel que le dice a su esposa o a un hijo que no sirven para nada.

También causan heridas internas aquellos que insultan a sus parejas, diciéndoles que son feas, inútil y que por eso no la toma en cuenta para nada. También producen heridas profundas, aquellos hijos que le hablan mal, con improperios e insultos a su madre o a su padre. Otros se hieren a sí mismo a causa de la maldad de su corazón, producto del pecado.

Dice la palabra de Dios, en Jeremías 30:12:14, “Porque así ha dicho Jehová: Incurable es tu quebrantamiento, y doloroso tu llaga. No hay quien juzgue tu llaga, no hay quien juzgue tu causa para sanarte; no hay para ti medicamentos eficaces. Todos tus enamorados te olvidaron; no te buscan”.

En este pasaje Dios le dice a Israel “no haya medicamentos eficaces para sanar el quebrantamiento”. A veces las personas heridas espiritualmente van a los sicólogos, pero no acuden a Dios, quien es el único que puede curar las heridas internas del corazón. En el versículo 17, Dios le dice a Israel. “yo haré venir sanidad para ti y sanaré tus heridas, dice Jehová”.

En la dispensación de la gracia, el único que puede sanar nuestras heridas es Jesucristo, quien dijo: “El espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón”, Lucas 4:18.

Terminemos el año 2017 sanando las heridas de nuestros corazones, tanto las externas como las internas, no permitiendo que se hagan más grandes y profundas, brotando raíces de amarguras que contaminen a los demás. Por lo que urge experimentar las delicias del perdón y pedirle a Dios, que a través del Espíritu Santo, sane nuestros corazones, nuestra tierra, nuestras naciones en el nombre de Jesús, ya que ÉL es el único que sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas, salmo 147:3.

Dios le bendiga.

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