Escuchar a Jesús en las bienaventuranzas

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Mateo: 05:3-11. Cuanto gozo y paz han traído a mi corazón las bienaventuranzas reveladas en el sermón del Monte, predicado por nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Qué hermoso es tener a Cristo en nuestras vidas y haber nacido de nuevo espiritualmente  y disfrutar de las bendiciones  terrenales y eternas que Dios mismo en su gracia y misericordia nos ha preparado.

BIENAVENTURADO: Es palabra hebrea que significa, feliz, feliz, feliz, (tres veces feliz). El número tres en la Biblia; es símbolo de perfección ejemplo. La Trinidad Divina, está formada por el Padre, el Hijo y Espíritu Santo. El Señor Jesucristo repitió esta palabra, nueve veces en el Sermón del Monte. BIENAVENTURADOS los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los Cielos. BIENAVENTURADOS los que lloran, porque ellos recibirán consolación.  BIENAVENTURADOS los mansos, porque ellos  recibirán la tierra por heredad. BIENAVENTURADOS los que tienen hambre  y sed de justicia, porque ellos serán saciados, BIENAVENTURADOS los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. BIENAVENTURADOS los  de  limpio corazón, porque ellos verán a DIOS. BIENAVENTURADOS los  pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. BIENAVENTURADOS los que padecen persecución por causa de la justicia  porque de ellos es el reino de los Cielos. BIENAVENTURADOS sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan y os digan toda clase de mal contra vosotros mintiendo.‑

EXPLICACIÓN DE LAS BIENAVENTURANZAS:

LOS POBRES EN ESPÍRITU: Se refiere a personas no soberbias, sin orgullo, ni vanidad ejemplo. Los humildes.

LOS QUE LLORAN: Se refiere a los que sufren cuando no pueden hacer el bien que desean y los que sienten verdadero arrepentimiento, por sus pecados cometidos.‑

LOS MANSOS: Se refiere a aquellos que sufren con resignación, sin buscar y sin guardar rencor (Perdonando) Ej. Jesús dijo: Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí que soy manso y humilde de Corazón.‑

HAMBRE Y SED DE JUSTICIA: Se refiere a aquellos que desean ardientemente parecerse al Señor Jesucristo, practicando la justicia Ej. Jesús dijo” El que es justo, justifíquese mas.‑

MISERICORDIOSOS: Se refiere a aquellos que son capaces de perdonar, aun a aquellos que no lo merecen.‑

LIMPIO CORAZÓN: Se refiere a aquellos que actúan siempre inspirados por un profundo amor hacia Dios y hacia su prójimo Ej. Que no busca fama, ni actúan por egoísmo sino movidos por un verdadero amor, (Caridad Cristiana).

PACIFICADORES: Se refiere a aquellos que procuran siempre la paz y el Bienestar del vecino.‑

PADECEN PERSECUCION CAUSA DE LA JUSTICIA: Se refiere a aquellos que sufren, aun haciendo lo que es justo delante de Dios ejm. En los Mártires y verdaderos  cristianos,  se cumple las palabras del Señor Jesucristo: Si a mí me han perseguido, también a vosotros.

CUANDO POR  MI CAUSA  OS  PERSIGAN: Se refiere a aquellos que padecen por amor del Señor, ejemplo: Los Cristianos de la Iglesia Primitiva fueron quemados, decapitados, apedreados, encarcelados, calumniados y perseguidos de ciudad en ciudad por causa del Evangelio, aun hoy día, hay países donde se prohíbe leer la Biblia y los predicadores del Evangelio, son encerrados en campos de concentración como malhechores, pero un grito de victoria resuena en sus corazones y la Luz de La esperanza se aviva en la eternidad…  Recordando la Promesa del Señor Jesucristo.‑BIENAVENTURADOS SOIS CUANDO POR MI CAUSA OS VITUPEREN Y OS PERSIGAN.

Las normas morales que presenta el sermón del Monte, son tan elevadas que parecen inalcanzables, sin embargo son el perfil del verdadero discípulo, son las cualidades que distinguen al discípulo, es la moral que caracteriza los ciudadanos del reino de Dios, y teniendo en cuenta que para entrar en el reino de los cielos hay que nacer de nuevo (Juan 3.3), las bienaventuranzas son entonces el equivalente a andar en novedad de vida.

Ante este argumento, las teorías que sostienen que no están vigentes, se desploman. Las bienaventuranzas son las cualidades, actitudes, y bendición, de los que viven en el Reino, que es una realidad presente a la vez que una manifestación futura (” Es un ya y un todavía no”).

Ahora si queremos entender cabalmente las bienaventuranzas, necesariamente tenemos que comprender la realidad histórica en que se dieron. Cuando Cristo hizo su aparición en la tierra, el mundo judío estaba lleno de expectativas, esperando el reino prometido desde siglos antes.

Sería ilógico, además de absurdo, pensar que tanto Cristo como Juan empezaron a anunciar la llegada de un reino, apelando a Moisés y los profetas como confirmación y que la gente los siguiera, si en realidad no esperaran ni conocieran a lo que se estaban refiriendo. En realidad la gente siguió a Cristo, llevada por la expectativa del reino, pero pronto se dieron cuenta de que lo que enseñaba Cristo era “Una idea mesiánica nueva” y que la esperanza cristiana de Jesús era completamente diferente.

Las expectativas de los judíos eran carnales; los requerimientos del reino, según Jesús, eran diferentes. Cristo está diciendo que no son los ricos, los guerreros, los orgullosos de cumplir la ley, los ciudadanos del reino; que no son ellos los felices en el reino de los cielos. “Las prostitutas irán delante de ustedes al reino de los cielos”, dijo Cristo.

Esta paradoja ofendió a la esperanza y la creencia judía. Era el rompimiento con los ideales más sagrados de la nación israelita; se constituía en una gran bofetada para el ego de los judíos ortodoxos, que añoraban la hegemonía política. Lo triste es saber que, hasta última hora, en Hechos capítulo 1, los discípulos no habían podido asimilar la visión cristiana de reino, ni se habían podido desprender de su concepción judía de reino.

Las bienaventuranzas entonces son la visión cristiana de lo que es el reino de los cielos, a diferencia de la concepción judía. Significan, además, el rompimiento con el concepto judío de reino.

Para los que han leído los frutos del Espíritu (Gálatas 5:22ss) y las bienaventuranzas, y no poseen un conocimiento aunque sea elemental de lo que es interpretación bíblica , ambas no pasan de ser una recurrencia, o sea, ideas que se repiten. No es menos cierto que la Biblia trata la ley de la recurrencia como una forma pedagógica básica de mucho éxito, y no es menos cierto, también, que la repetición es la madre de la memoria; pero en esta ocasión no es una mera repetición: los frutos y las bienaventuranzas son dos verdades de un mismo mundo, el mundo del discipulado.

Las bienaventuranzas son recompensas por actitudes; los frutos son exigencias de la vida espiritual. Toda la moral que enseñó Cristo está fundada sobre la base de actitud-recompensa: serán recompensados por el servicio (Mateo 10,29-30), por la caridad (Lucas 14.13-14), por la humildad (Lucas 14.10-11), por el amor a los enemigos (Lucas 6.35); serán perdonados si perdonan (Mateo 6.14).

Pablo, con los frutos del Espíritu, está hablando de los resultados de una vida espiritual. Lo que en Gálatas es producto del Espíritu, en las Bienaventuranzas es una libre realización. Por medio de un acto voluntario, el ser humano se conforma o no se conforma al discipulado. Al ser un código del verdadero discipulado, las bienaventuranzas entonces son un acto voluntario de seguir a Cristo.

Fuente:

La Biblia

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