Divídelo tú

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 Lo mejor de Dios para ti, no depende de tus fuerzas, sino de tu capacidad de atreverte a dejar el pasado; lo bueno y lo malo, tienes que soltarlo, y recibir lo que Dios tiene para tu vida. Pero la única manera de llegar al nivel de dejar ir, es teniendo un marco de referencia mental o espiritual; porque la verdad es que el dejar atrás no es algo fácil, sino que es algo con lo que todos batallamos.  Toma mucho de ti, mentalmente, el dejar todos tus ahorros, y sembrarlos en una ofrenda de fe a Dios.  Es difícil, pero no es diferente a cuando tienes que dejar todos tus ahorros para montar un negocio.  Esto es un riesgo, y los riesgos no son fáciles, pero hay que asumirlos para movernos a un nuevo nivel.

¿Cuál es, entonces, el marco de referencia que nos ayuda a movernos a ese nivel?

En Éxodo 14, vemos el momento en que los israelitas están cruzando el mar Rojo; tenían de frente el mar, y detrás a los egipcios, sus enemigos.  Y la Biblia dice que Moisés dijo al pueblo que no temiera, que permanecieran firmes y verían la salvación de Jehová, y que nunca más verían a aquellos egipcios; que Jehová pelearía por ellos.  Pero Dios le dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí?  Di a los hijos de Israel que marchen, y tú, alza tu vara y extiende tu mano sobre el mar y divídelo.  Tú le estás pidiendo a Dios que divida el mar, y Él te está diciendo: Divídelo tú.  Moisés levantó la vara, los israelitas cruzaron en seco, y los egipcios fueron ahogados por las aguas.

Moisés le pidió al pueblo que estuviese tranquilo, pero él estaba temblando.  Ante las promesas de Dios, vamos a tener momentos donde nuestro pasado –bueno o malo – nos persigue.  En el desierto, los israelitas recordaron el pescado de balde de Egipto; recordaron la comida del pasado, en vez de aspirar a lo mejor que Dios tenía para ellos.  Faraón es malo, pero ante el reto de lo que Dios quiere hacer, a veces preferimos a Faraón que pasar por el proceso.  Bueno o malo, tú tienes que dejar ir tu pasado.

Estudia la situación, sin que se meta dentro de ti.  Contempla lo que está pasando, mira dónde estás; tienes el mar rojo delante, la gente pregunta qué hacer, Faraón viene detrás; el único camino es cruzar, creyendo que algo Dios va a hacer.  Cerrando tus ojos a las promesas de Dios y a tu futuro, no puedes entrar en él; tienes que mirarlo.  Hay quienes piensan que eso no es fe, porque la Biblia dice que hay que llamar las cosas que no son como si fuesen; pero es que eso no significa que hay que decir las cosas que sí son como si no fuesen.  Lo que Dios le está diciendo a Moisés, es: Toma autoridad, sin entrar en conflictos.  Y eso es lo que tú tienes que hacer para dejar ir tu pasado.  En el pasado, Moisés entró en conflicto al matar a un egipcio, y pasó cuarenta años huyendo; porque las cosas no se resuelven teniendo conflicto.  Toma autoridad, pero deja de estar peleando con Dios, con la gente y con Faraón.  El mar se va a abrir, si tú lo divides, si tú tomas autoridad y comienzas a caminar hacia lo que Dios tiene para ti.

El problema es que pensamos que solo a través del conflicto vamos a alcanzar lo que Dios nos ha prometido.  Pero no podemos permitir que el enemigo y las circunstancias nos lleven a pensar que es a través de la pelea, de la fuerza, que Dios va a hacer el milagro en nuestra vida.  No es el conflicto, es tomar autoridad.  Al endemoniado gadareno le ponían cadenas, y nadie lo podía amarrar.  Pero, tan pronto Jesús llegó, aquel hombre se puso de rodillas; porque no se trata de entrar en conflicto con nadie, de pelear, sino de tomar autoridad.

Jesús nunca entró en conflicto; él llegaba y tomaba autoridad.  Llegó a la tumba de Lázaro, y dijo: Mueve la piedra.  Comenzó a dar órdenes.  En la boda en Caná de Galilea, María, madre de Jesús, dijo: Hagan todo lo que él diga.  En otras palabras: Dejen que él tome autoridad.  Y Jesús comenzó a dar órdenes: Tráiganme agua.  Todos los milagros que Jesús hizo, todo lo nuevo que pasó en su vida, fue sin entrar en conflicto; solo tomando autoridad.  Tu fuerza debe estar en tomar autoridad en tu vida y saber quien tú eres en Cristo Jesús, en vez de entrar en conflicto y permitir que lo que te está pasando te detenga de la nueva vida que Dios tiene para ti.

Entiende que pensar que recibirás lo nuevo de Dios por causa de un rescate es un engaño emocional y espiritual; lo nuevo de Dios se obtiene por revelación.  Dios no te quiere rescatar; lo nuevo que Él te va a dar no va a ser porque te quiera rescatar de tu problema.  Dios te va a dar revelación para que tú salgas del problema, porque el día que te rescatan y no sabes cómo saliste, estás propenso a volver a entrar en el mismo problema.  Así que no te puedes engañar.  Hay un proceso de revelación que hace falta en tu vida.  Es necesario que Dios se te revele, que Dios se te muestre, para que puedas entonces ver primero lo nuevo que Dios tiene para ti, y poder caminar hacia eso.

La revelación de Dios te saca de la posición de víctima, a ser el líder de poder que Dios quiere que tú seas; te saca de tu desierto y te lleva a la tierra prometida.

Cuando tu pasado te desafíe, ponte en el marco de referencia correcto, para que puedas entrar en todo lo que Dios tiene para ti.  Toma autoridad, y ten paz en tu corazón, sabiendo que el Dios al que tú sirves tiene mejores cosas que las que tú has vivido hasta hoy.

Fuente:

pastor Otoniel Font

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