Del alcoholismo a evangelista en prisiones

Del alcoholismo a evangelista en prisiones

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El alto índice de personas en prisión tiene a políticos, legisladores y líderes religiosos reconsiderando la justicia penal en Estados Unidos. Es un sistema que algunos argumentan porque se basa demasiado en encerrar a las personas… y no lo suficiente en rehabilitarlas. Pero, un empresario texano tiene la misión de salvar almas… y cerrar prisiones.

David Howell reconoce una buena inversión cuando la ve… a los catorce años empezó a trabajar en la industria del petróleo… hoy, compra tuberías viejas subterráneas y las rehabilita, dándole vida a lo que muchos consideran basura.

“Hacer este trabajo es reciclaje puro. Solo hacemos este tubo como nuevo”, dice Howell.

En cierta forma, su carrera cerró un ciclo en su vida.

“Si puedes imaginarte una vida totalmente egoísta de yo, yo y yo. Ese era yo, yo, yo. Mucho de eso se centró en alcohol, sexo, dinero y solo atender mis necesidades personales”, comenta Howell.

Al convertirse en esposo y padre, él deseaba abandonar su vida destructiva… buscó el grupo de alcohólicos anónimos y pronto, se encontró asimismo en una iglesia.

“Volví a Alcohólicos Anónimos y me he convertí en el señor de Alcohólicos Anónimos. Cuando me hice cristiano, dije que esto de igual forma, iba a ser todo o nada para mí”, indica Howell.

Ahora, sobrio por más de 35 años… David dedicó su nueva vida a compartir su historia con otros.

“Encontraba personas afuera de la reunión y salíamos a almorzar o tomar café y les mostraba la historia de Jesús”, indica Howell.

“El grupo de Alcohólicos Anónimos fue parte de eso, lo que él usó y experimentó allí. Creo que fue un tipo de prueba de campo”, comenta Vickie Howell, esposa de David Howell.

Hace años, él escribió un libro titulado “Cómo Ser un Hijo de Dios” y eso le abrió una nueva puerta.

“Aunque él es un evangelista talentoso, realmente nunca vio venir esto. Yo nunca lo vi venir”, dice Vickie.

El éxito de David le ha servido bien, pero luego de 30 años en la industria pasa menos tiempo restaurando tuberías viejas en los campos de petróleo y más en el campo misionero, recuperando almas para Cristo.

En lugares como estos… rodeado de alambres de púa con guardas armados y bajo constante vigilancia… el libro de David Howell hace el mayor impacto. CBN News obtuvo un acceso inusual para hablar con prisioneros acerca del valor del libro de David.

“Desde que leí ese libro cambié mi vida”, dice Kerith Gilstrap, privado de libertad.

Gilstrap espera su liberación en septiembre, después de cumplir una sentencia de dos años por asalto agravado con un arma letal. Él asegura que definitivamente ha cambiado.

“He aprendido a dominar mi boca. He estado leyendo más mi Biblia y he estado haciendo mucho estudio bíblico”.

Gilstrap dice que hasta sus compañeros han notado el cambio.

“Él dijo como: Vas a volverte un santo, ¿no? Yo le dije: ‘Ey, trato de hacer algo bien. Cuando vuelva a salir no puedo ser quien solía ser’”.

Problemas de ira llevaron a Jackie Beaver a prisión por más de 20 años, cumpliendo una sentencia por asalto agravado y secuestro.

Él le escribió a David para decirle que su libro fue “asombroso y que le abrió sus ojos para ver lo que él no había visto…”

“Soy un verdadero creyente, Jesucristo murió por mis pecados y cuando leí eso en el libro, fue un soplo de aire fresco. Es como si algo se hubiera apoderado de mí”, precisa Jackie Beaver, privado de libertad.

CBN News estuvo allí para ver el momento en que ambos agradecieron personalmente al autor… para David, el encuentro confirma el llamado de alcanzar 2 millones de personas encarceladas.

“Aquí estoy con 77 años de edad, soy un rufián del sur de Texas. Y, ¿qué sé yo sobre escribir un libro de salvación? Pero, pude identificarme con ese tipo de personas. Había hecho cosas con ellos, trabajé con ellos. Por todas esas cosas que hice y esos años de vida infernal, él fue atrapado y no yo. La diferencia es que él está en prisión y yo no”, comenta Howell.

El capellán voluntario en la prisión, Rick Pritchard, entrega copias de “Cómo Ser un Hijo de Dios” … dice que es colorido, fácil de comprender y produce cambios reales en lugar de ataduras físicas y espirituales.

“Ellos son libres y puedes notar cuando tienen una sonrisa en el rostro. Sabes que son libres, son libres por dentro”, indica Rick Pritchard, capellán.

David desea ingresar 600 mil copias de su libro en las prisiones estatales y federales más grandes del país y en cárceles del condado, para ayudar hombres y mujeres a tener libertad espiritual.

“Eso es lo que decimos en ‘Prision Evangelism’: cambiar corazones y cerrar cárceles. Así que el retorno de la inversión es increíble”, concluye Howell.

Fuente:

cbnnews

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