Buscando “la iglesia”

Buscando “la iglesia”

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¿Dónde está la verdadera iglesia, aquella de la que está escrito en la Biblia? Yo era una joven cristiana en busca de una respuesta y TENÍA que encontrarla.

En la universidad conocí a mi marido quien tenía el mismo deseo de encontrar al cuerpo de Cristo. Con la mente abierta visitamos numerosas iglesias y congregaciones, pero cada vez estábamos nuevamente ante la misma pregunta: «¿Dónde estaban los que creían en la Biblia y que vivían según ella?»

Visitamos numerosas iglesias y congregaciones, pero cada vez estábamos nuevamente ante la misma pregunta ¡Así que, justo después de nuestra boda, esta búsqueda sin esperanza de repente se tornó llena de esperanza! Visitamos a un hombre cristiano con el que mi marido Mike hace unos años había tenido una conversación en el tren. Se llamaba Len Hines. Len era bastante mayor que Mike y era el responsable en su congregación, pero conversaba con Mike como a un igual, como a un hermano. Mike nunca antes había experimentado esto.

Visitamos el hogar de Hines – una vivencia que tuvo un efecto increíble en nosotros. En medio del caos que hay en la vida de una familia joven numerosa, se podía sentir que había paz, tranquilidad y gozo.

¡Nuestra búsqueda sin esperanza de repente se tornó llena de esperanza!

Comenzamos a visitar las reuniones en la congregación de ellos, y vimos enseguida que lo que ellos escuchaban en las reuniones se transformaba en obras en la vida diaria. Por ejemplo, seguir a Jesús tomando su cruz y negándose a sí mismo – nunca habíamos escuchado que alguien hablara acerca de esto en relación a nuestra vida diaria. ¡Era un contraste con respecto a las frases secas de la doctrina o de las asambleas que solo tocaban el alma, pero que nos dejaban vacíos sin ninguna verdadera ayuda para las pruebas de la vida diaria!

Delante de mis ojos se vivía lo que estaba escrito en la Biblia, una vida en paz, gozo y justicia, bondad y amor, que crecía y se transformaba en virtudes. «Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.» (2. Corintios 4,11). Se trata de que la vida de Cristo debe resplandecer de nosotros. ¡Esto era lo que yo deseaba y finalmente lo encontré aquí!

Delante de mis ojos se vivía una vida en paz, gozo y justicia…que crecía y se transformaba en virtudes

La primera vez que fuimos a una conferencia en Brunstad, Noruega, lo que principalmente me impresionó fue que la palabra de Dios era el fundamento para todo lo que sucedía. En las reuniones no había nuevas ideas de gente inteligente, ni teorías o formas inteligentes para decir las cosas. Tampoco había una forma de doctrina seca – ¡la palabra de Dios se hacía viva, de manera concreta y práctica!

Habíamos llegado a casa. No necesitábamos buscar más, por fin habíamos encontrado la iglesia. ¡La iglesia del Dios vivo, la columna y el fundamento de la verdad existen y crecen hoy! Los miembros del cuerpo de Cristo viven una vida en victoria – victoria sobre el pecado. Nosotros continuamos venciendo al pecado cuando somos fieles en negarnos a nosotros mismos y seguimos a Jesús en obediencia a su palabra. ¡Alabo a Dios por su obra en nosotros, y porque realmente es posible vivir la vida que es proclamada en la Biblia!

Fuente:

Rowena Turner

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